More, more, more! continúa la investigación de Félix Fernández en torno al llamado «turbocapitalismo». Un hombre completamente pintado de negro aparece en escena y, en una acción que oscila entre lo absurdo y lo heroico, corta varios neumáticos con una motosierra para después incorporarlos a su propio cuerpo como si fueran prótesis.
El sonido acompaña y amplifica la acción, construyendo un paisaje marcado por la velocidad, el ruido de la máquina y una sensación constante de aceleración. El personaje parece intentar transformarse en una especie de cuerpo biónico, en una lucha tan física como inútil contra sus propios límites. La escena remite a la estética futurista y a su fascinación por la velocidad, la fuerza, la energía y la deshumanización.
Después de Turbodriver y Solo por dinero, More, more, more! forma parte de una serie de trabajos en los que Félix Fernández observa, desde el absurdo y la acción performativa, las tensiones de un presente marcado por la aceleración, el consumo y la necesidad permanente de producir y transformarse.